Desde luego que el de Blancanieves es un cuento, o el de la Bella Durmiente; o tantos otros; sin embargo, nos debe quedar claro que no sólo los de hadas, con final feliz y príncipes y toda la cosa, entran en la categoría de cuento: es algo mucho más amplio; no tienen que tener obligatoriamente un final feliz, o sorpresivo; pueden condensar historias inmensas; en Tras la huella de... el cuento intentamos dar a conocer cuentos de las más diversas procedencias, predominando los cercanos a nosotros, a la realidad que nos ha tocado vivir.
Pero la historia sólo es una parte del cuento; también importa, y mucho, lo que se deja de decir, los silencios, lo que se insinúa. Y claro, una historia necesita de seres que la habiten: animales, personas, cosas, seres que en esa historia cobran vida, sentido.
En fin, que es un libro para leer, bastante, y así ir llenando, metafóricamente, nuestra muy personal biblioteca. Y leyendo se irá formando el gusto, claro, porque con este libro quisimos darles, también, herramientas para decidir por sí mismos; decidir qué leer, y qué no; parece una decisión menor, pero quizá no lo sea tanto.
Y, tras leer, después de adquirir esas herramientas básicas, escribir: jugar con historias que ya son, vamos a inventar historias; pensar en personajes, darles vida o cambiar las que tienen; sobre todo, jugar; porque la literatura es algo muy serio, por eso la mejor manera de acercarnos a ella es jugando.
Bienvenidos; y que no les digan, que no les cuenten... No le hagan al cuento, que esto no es un cuento, porque, la verdad, a la hora de escribir el libro tuvimos que echarle, a veces, mucho cuento, para que no nos dijeran que tenemos más cuento que Calleja.
Eso sí, lo que aquí van a encontrar es la realidad; por lo mismo, puros cuentos.
Érase una vez... |