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Libros de Ignacio Martín


¿A esto también hay que ponerle título?
¿A esto también hay que ponerle título?
Tras la huella de... el cuento
Tras la huella de...
el cuento
Con toda la intención
Con toda la intención
 
Función negra
Función negra
 
Edición de autor
Edición de autor
 
Palabras para Ashraf
Palabras para Ashraf
 

¿A esto también hay que ponerle título?


¿A esto también hay que ponerle título?

Plaquette con la que tuve el honor de iniciar El avispero, colección de Ala de avispa editores que, estoy seguro, dará que hablar y trascenderá en el tiempo. En lo que trasciende, es una maravillosa reunión de amigos a la que están cordialmente invitados. Ah, perdón, hablé de la colección y no de la plaquette, ni modo, poemas y textos éditos e inéditos, o sea, una plaquette con cara de tarjeta de presentación.

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Tras la huella de... el cuento


Tras la huella de... el cuento

Tras la huella de... el cuento, escrito al alimón con Pilar Leal, el alma de ese libro, y Rafael Pontes, amigo y motor del arreón final, es un "manual" que quiere serlo y no; un libro que puede usarse como guía para leer, para escribir o, como dijo Eve Gil el día de la presentación, una antología comentada y con ejercicios.

 

Échenle un vistazo, no creo que se arrepientan. Parafraseando, humildemente, los anuncios de pasta de dientes, algunos talleristas lo recomiendan.

 

Tras la huella de... el cuento

 

Cuando uno escucha la palabra cuento, la mente piensa en hadas o en mentirijillas, ¿a que sí? Los cuentos son chistes, o historias para niños, o eso que se le dice al maestro cuando se nos olvidó la tarea. Pocas veces pensamos en relatos, en historias de todo tipo, para adultos y no.

 

Bueno, esto de adultos queda tan claro, porque los cuentos que se le cuentan al maestro, de mayores se le cuentan al jefe, por ejemplo. Y considerar los llamados cuentos de hadas como “de niños” es, cuando menos, quedarse corto.

 

O sea, que en este libro quisimos hablar, en profundidad de los cuentos, esos pedacitos de historia, esas inmensas historias encerradas en unas poquitas páginas; ¿son eso los cuentos?, ¿qué son los cuentos?; ¿por qué cuando oímos cuento pensamos en Caperucita Roja o Pulgarcito?

 

Desde luego que el de Blancanieves es un cuento, o el de la Bella Durmiente; o tantos otros; sin embargo, nos debe quedar claro que no sólo los de hadas, con final feliz y príncipes y toda la cosa, entran en la categoría de cuento: es algo mucho más amplio; no tienen que tener obligatoriamente un final feliz, o sorpresivo; pueden condensar historias inmensas; en Tras la huella de... el cuento intentamos dar a conocer cuentos de las más diversas procedencias, predominando los cercanos a nosotros, a la realidad que nos ha tocado vivir.

 

Pero la historia sólo es una parte del cuento; también importa, y mucho, lo que se deja de decir, los silencios, lo que se insinúa. Y claro, una historia necesita de seres que la habiten: animales, personas, cosas, seres que en esa historia cobran vida, sentido.

 

En fin, que es un libro para leer, bastante, y así ir llenando, metafóricamente, nuestra muy personal biblioteca. Y leyendo se irá formando el gusto, claro, porque con este libro quisimos darles, también, herramientas para decidir por sí mismos; decidir qué leer, y qué no; parece una decisión menor, pero quizá no lo sea tanto.

 

Y, tras leer, después de adquirir esas herramientas básicas, escribir: jugar con historias que ya son, vamos a inventar historias; pensar en personajes, darles vida o cambiar las que tienen; sobre todo, jugar; porque la literatura es algo muy serio, por eso la mejor manera de acercarnos a ella es jugando.

 

Bienvenidos; y que no les digan, que no les cuenten... No le hagan al cuento, que esto no es un cuento, porque, la verdad, a la hora de escribir el libro tuvimos que echarle, a veces, mucho cuento, para que no nos dijeran que tenemos más cuento que Calleja.

 

Eso sí, lo que aquí van a encontrar es la realidad; por lo mismo, puros cuentos.

 

Érase una vez...

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Con toda la intención


Con toda la intención

Con toda la intención, mi primer libro, es, como su título indica, un libro abierto, o un libro publicado para abrirse, en canal; en él hay poemas escritos 20 años antes de su publicación junto a algunos que añadí casi casi cuando estaba en la imprenta. En Con toda la intención está lo que escribo, están mis amigos, está mi vida, estoy...


Diccionario de uso


Se me volvieron locos los registros.
Ya casi no conozco gilipollas
o quizá todos se volvieron pendejos.


El mogollón se está volviendo un chingo
y ahora en vez de resaca tengo cruda.


Ni modo,
hay que joderse,
sigue sin haber académicos,
allá,
que se llamen Xóchitl
o Cuauhtémoc.


Pero le van haciendo la lucha,
todo hay que decirlo.
Al tiempo.


Y eso sí:
la juerga, el vino, los amigos
siguen
y las palabras
no dejan de ser nuestras.


Exabrupto


No me importa que a veces
se equivoquen los revolucionarios
Algo queda
aunque sólo sea eso


No aguanto a los que nunca se equivocan
me revientan los analistas
que olvidan que tienen la sartén por el mango
y son los dueños de la cocina
de la fruta la carne
de la escuela de cocineros


Son mejores los grillos que las cucarachas
aunque sólo sea por eso que hacen
que parece música.

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Función negra


Función negra

La poesía es un instante en la memoria; perdura en nuestro tiempo y se hace eterna en los recuerdos.


Ignacio Martín nos regala un hermoso texto que se encuentra entre la novela y la poesía. ¿Novema? Es difícil. Porque este libro tiene todos los libros que habitan dentro de Nacho. Aquí, el autor nos comparte, entre otras cosas, lo que fue su vida con el poeta Julio Vélez.


Es un libro de amistad, de duelo; del encuentro consigo mismo; de nostalgia por el pasado y esperanza por lo que está y por lo que nos habita.


Una conversación con un amigo; un diálogo literario en la cabeza del que escribe; un libro de duelo, de viaje; una reflexión sobre el acto creativo, sobre el hecho de escribir.


Función negra es todo eso y, sobre todo, un homenaje a Julio Vélez, poeta, maestro y persona maravillosa. Va por usté...


Función negra


Encontré este libro rebuscando entre mis ganas de escribir, de recordar para seguir en el camino. Lo encontré en la tristeza de un amigo muerto, en la certeza de un maestro vivo, en la necesidad del testimonio.


Encontré este libro; y me di cuenta de que era una conversación: con otros libros, con mis fantasmas.


Encontré este libro, y me di cuenta de que no era un libro, porque era muchos libros; de que no tenía género, porque no existen, o porque sólo hay uno; de que no tenía orden porque, en cada paso, había que volver a comenzar el camino.


Por si acaso, todo empieza en un viaje concreto que, además, tiene algo de iniciático; en busca de algo, quizá de mí mismo: todo es un homenaje a un amigo muerto, pero también la seguridad de que mientras viva en lo que hago, lo que hacemos, será más que un recuerdo.


En fin, que se podría buscar, hacia el final, algo como un principio, y hasta el título; y volver al principio, y seguir.


En fin, que, como todo, podría tener un orden, pero no le hace falta, que ya, antes, alguien había escrito Pedro Páramo, El bosque sumergido, Los fuegos pronunciados, El libro de los abrazos; tantos otros…


Que ya antes alguien había escrito Rayuela; y nos había regalado a la Maga diciendo que nos volviéramos cronopios…


Que ya antes Vallejo, e id a buscarla, y todavía


V


El vuelo del pájaro. Giacometti. El espacio y el tiempo suspendidos. El zarpazo feroz, fuera de todo, de la muerte.


Este viaje parece ya no tener sentido, ya no sé qué buscar, me hice más viejo de repente, no sé si me quedan raíces.


Te veo esperarme, alegre, pero la amargura está en mis ojos; el tiempo detenido, tus besos, que esperaba, los siento extraños, duelen…


Tardaré en decidirme, aunque tú, ya me conoces, algo me habrás notado. En medio de los besos, me escocerán las lágrimas; de repente, podré decir: ha muerto.


No es un sueño, es una broma macabra de un día cruel, de una Navidad cualquier cosa menos entrañable. La mente, que no para, a veces se queda blanca y lúcida; es peor, porque ahora mismo es casi imposible ver algo que parezca futuro.


Sólo odio a la muerte
cuando la pienso en vosotros.


Mierda, lo dijo él. ¿Cómo es posible?

 

XXXII


Puede que estemos en la mesa de un café, o en casa; quizá vamos en tu coche, en el viejo Percherón. Puede que no estemos, que lo que pase es que nos están siendo. Puede que Quevedo tuviera razón, que no haya más que humo; o puede que la tuviera Vallejo, y Dios esté, pero se haya puesto enfermo; o que Santiago de Chuco se haya vuelto las cuatro paredes de la celda; o estuviera en París con aguacero.Puede que estemos en la mesa de un café, o en casa; quizá vamos en tu coche, en el viejo Percherón. Puede que no estemos, que lo que pase es que nos están siendo. Puede que Quevedo tuviera razón, que no haya más que humo; o puede que la tuviera Vallejo, y Dios esté, pero se haya puesto enfermo; o que Santiago de Chuco se haya vuelto las cuatro paredes de la celda; o estuviera en París con aguacero.


Puede que no llueva en París.
Puede que en esta tarde, que no es tarde ni tiempo, todos pasen, y ni pregunten, ni nos pidan nada: puede que hayamos muerto un poco.
Puede que Pedro Rojas se haya vuelto Páramo, tantito.
Puede que masa ya sea sólo mundo, sin cadáver.
Puede que el fuego se pronuncie en Trilce.
Puede que Julio Vélez no haya muerto, que esté en un libro que alguien está escribiendo por las noches, que tampoco son noches.
Puede que todavía.
Puede que odumodneurtse.

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Edición de autor


Edición de autor

Prefiero ser un trasgresor de la poesía,
renegar,
rasgar las vestiduras
de los que la volvieron un poco puta
o sorda.




Quizá el futuro se encuentre en los posos…
La vida está en el café.




Me gustan las palabras que no niegan lo ajeno,

que disfrutan del otro,
que acogen lo distinto.

Son las que me definen.

O a eso aspiro.




MOTU PROPRIO III


Yo sólo quiero
y pido
que el amor dure
lo que duran los sueños.


TÍTULO


Ser poeta es ser voz.
Hablo por otros.
Vale.
¿Por cuántos?
Un aproximado, al menos...

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Palabras para Ashraf


Edición de autor


Ashraf Fayad nació en 1980 en Abha (Arabia Saudí) en el seno de una familia de refugiados palestinos procedentes de la Franja de Gaza. Artista plástico y comisario artístico, participó en varias exposiciones internacionales en representación de su país de adopción, entre ellas la Bienal de Venecia (2013). Promovió el arte saudí contemporáneo en varios ámbitos y formó parte de la organización angloárabe ‘Edge of Arabia’. En 2014 colaboró en el volumen colectivo ‘Contemporary Kingdom. The Saudi Art Scene Now’ (edición de Myrna Ayad, Dubai: Canvas Central, 2014). En el ámbito literario, es autor del poemario ‘Al-Ta’limât bil-dâ-khil’ (‘Instrucciones en el interior’; Beirut: Dar al-Farabi, 2008), cuyos versos le acarrearon en 2015 una condena a muerte por apostasía. En 2016 se le conmutó por pena de prisión durante ocho años y 800 latigazos.


Este libro colectivo le está dedicado; con él, los autores quieren contribuir a divulgar su caso y claman contra todas las censuras. Los beneficios obtenidos con su venta se destinarán íntegramente a una organización de defensa de los derechos humanos en Arabia Saudí.


Participan en el volumen Alfredo Gavín, Ángel Fernández Benéitez, Antonio Gamoneda, Antonio Rigo, Arturo Tendero, Ashraf Fayad, Aurora Luque, Beatriz Becerra, Ben Clark, Carlos Gámez, Carlos Jover, Carlos Martínez Gorriarán, Charo Alonso, David Torres, Eduardo Moga, Estrella Sánchez-Marcos, Ezequías Blanco, Félix de Azúa, Félix Ovejero, Fernando Báez, Fernando Megías, Ignacio González del Rey Rodríguez, Ignacio Martín, Isaac Goldemberg, Isabel Camblor, Jaime Siles, Javier Cánaves, Jesús Ferrero, Jesús Zomeño, Joaquín Leguina, Jordi Doce, Jorge Espina, José Ángel Barrueco, José Antonio Carreño, José Luis Pernas, Juan Antonio González Fuentes, Juan Carlos Mestre, Juande González Moyano, Juan López-Carrillo, Juan Luis Calbarro, Julio Marinas, Kepa Murua, Luis Ingelmo, María Ángeles Pérez López, Marta Agudo, Máximo Hernández, Miguel Ángel Malo, Montserrat Villar, Ponç Pons, Rafael-José Díaz, Rafael Morales Barba, Ramón García Mateos, Regino Mateo, Ricardo Hernández Bravo, Román Piña Valls, Santiago Alfonso López Navia, Santiago Montobbio, Sinesio Domínguez Suria, Teresa Domingo Català, Tomás Sánchez Santiago, Tomás Valladolid Bueno y Vicente Torres.


Comprar en Los papeles de Brighton

 

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