Tras la huella de... el cuento
![]() | Tras la huella de... el cuento, escrito al alimón con Pilar Leal, el alma de ese libro, y Rafael Pontes, amigo y motor del arreón final, es un "manual" que quiere serlo y no; un libro que puede usarse como guía para leer, para escribir o, como dijo Eve Gil el día de la presentación, una antología comentada y con ejercicios. ![]() |
| Tras la huella de... el cuento Cuando uno escucha la palabra cuento, la mente piensa en hadas o en mentirijillas, ¿a que sí? Los cuentos son chistes, o historias para niños, o eso que se le dice al maestro cuando se nos olvidó la tarea. Pocas veces pensamos en relatos, en historias de todo tipo, para adultos y no. Bueno, esto de adultos queda tan claro, porque los cuentos que se le cuentan al maestro, de mayores se le cuentan al jefe, por ejemplo. Y considerar los llamados cuentos de hadas como “de niños” es, cuando menos, quedarse corto. O sea, que en este libro quisimos hablar, en profundidad de los cuentos, esos pedacitos de historia, esas inmensas historias encerradas en unas poquitas páginas; ¿son eso los cuentos?, ¿qué son los cuentos?; ¿por qué cuando oímos cuento pensamos en Caperucita Roja o Pulgarcito? Desde luego que el de Blancanieves es un cuento, o el de la Bella Durmiente; o tantos otros; sin embargo, nos debe quedar claro que no sólo los de hadas, con final feliz y príncipes y toda la cosa, entran en la categoría de cuento: es algo mucho más amplio; no tienen que tener obligatoriamente un final feliz, o sorpresivo; pueden condensar historias inmensas; en Tras la huella de... el cuento intentamos dar a conocer cuentos de las más diversas procedencias, predominando los cercanos a nosotros, a la realidad que nos ha tocado vivir. Pero la historia sólo es una parte del cuento; también importa, y mucho, lo que se deja de decir, los silencios, lo que se insinúa. Y claro, una historia necesita de seres que la habiten: animales, personas, cosas, seres que en esa historia cobran vida, sentido. En fin, que es un libro para leer, bastante, y así ir llenando, metafóricamente, nuestra muy personal biblioteca. Y leyendo se irá formando el gusto, claro, porque con este libro quisimos darles, también, herramientas para decidir por sí mismos; decidir qué leer, y qué no; parece una decisión menor, pero quizá no lo sea tanto. Y, tras leer, después de adquirir esas herramientas básicas, escribir: jugar con historias que ya son, vamos a inventar historias; pensar en personajes, darles vida o cambiar las que tienen; sobre todo, jugar; porque la literatura es algo muy serio, por eso la mejor manera de acercarnos a ella es jugando. Bienvenidos; y que no les digan, que no les cuenten... No le hagan al cuento, que esto no es un cuento, porque, la verdad, a la hora de escribir el libro tuvimos que echarle, a veces, mucho cuento, para que no nos dijeran que tenemos más cuento que Calleja. Eso sí, lo que aquí van a encontrar es la realidad; por lo mismo, puros cuentos. Érase una vez... | |
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