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Portada de 'Edición de autor', de Ignacio Martín

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FUERA DE CONCURSO

Tendríamos que pensar,
que definir,
si España es ser o estar.

(No, ya no hay manera,
quiero tararearlo,
mas así no se puede;
bueno, dejo la idea).

Me quiero emocionar,
y me emociono,
ahora que veo que lo de Víctor y Ana
sí fue premonitorio;
tuvimos que caber,
y Dios se quedó al margen,
motu proprio...
(pero ahí está otra vez,
aunque él no quiera,
ahí lo traen los de siempre).
Y me siento orgulloso
de ahora vivir mejor,
aquí y allá,
y de que ejército y misión,
y humanitaria,
sean palabras que embonen.
Y de saber que tengo
un cuñao al que puedo
decirle picoleto de broma;
y de hablar catalán, y gallego, y euskera
-y no en la intimidad, josemaría-,
sino cuando me da la gana,
cuando escucho a Imanol, Serrat o Luar na lubre.
Y en otro orden de cosas,
también doy gracias por la sobrasada,
por la chistorra, el pulpo,
por el mus y el parchís,
vengan de donde vengan.
Y porque me emocionen, todavía,
el "Chencho, dónde estás"
y el Mr. Marshall; y aquel verano azul,
y el cuéntame de hoy.
Y cómo no, también por Buenafuente.

(Por Jiménez Losantos,
no, por él no, bueno sí, de algún modo,
porque él si pueda hablar,
que si él mandara,
este poema tendría pena de cárcel, por lo menos).
Sigo diciendo, en fin, que cuando un chico de Albacete estudie euskera,
y alguien de Salamanca, catalán,
o gallego,
como algo que se puede, sin más, como riqueza,
que es lo que es un idioma,
como la catedral de Burgos, las Arribes,
el Barça o el Madrid,
o la Unión, para mí,
cada uno el suyo...

(Riquezas, los idiomas,
tan llenos de palabras,
riquezas, y no armas
que puedan explotarnos en las manos).
En fin, sigo diciendo,
que si eso pasa,
si llegara a pasar,
perderán la razón los que la tienen
por, simplemente,
querer ser lo que son
porque lo son,
porque lo que se siente no se impone.
O no la perderán, bueno, sí, un poco,
o, al menos, no podrán
repetir que aquí no se les quiere,
ni el otro imbécil agarrar la pistola.

(Ninguna idea, eso sí, ya está claro,
vale una vida humana,
y esto es cita,
aunque no sé de quién).

De todas formas,
y a modo concluyente,
ya Vallejo
lo dijo;
-ya ven, un peruanito
parisino, eso sí,
nos había regalado un sér,
una esencia colgada de una tilde
como la virgulilla de la ñ-.

(Pero eso sí, Vallejo también dijo:
cuídate España de tu propia España).

Que no se nos olvide.

(Y no, que no hay manera,
esto no tiene arreglo,
y como diga que le cambien la música,
ya está otra vez liada).








































Salamanca, Guanajuato - (la de acá)
Playera del equipo de fútbol de Salamanca - (la de allá)



 
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